Este
libro ocupa un puesto preferente dentro de los Grandes Clásicos de
la antigüedad china. Verdaderamente es inútil interesarse en el
pensamiento chino si no se reserva un tratamiento de honor a esta
obra. Ha dado lugar a comentarios desde el siglo X a.C. a lo largo de
toda la historia China hasta que se constituye en el siglo III d.C.,
los occidentales concebimos este libro como un bazar de
supersticiones en el que no se puede confiar, otros no le dan la
confianza plena al libro a pesar de reconocer su superioridad. Lo
cierto es que se ha convertido en patrimonio de toda la humanidad, y
aunque los chinos se sirven mejor que nosotros de él, no hace falta
ser chino para poder apreciarlo.